Parábola de la casa y la mente
La mente es como una casa. Si la casa está bien techada, no entra granizo, la lluvia ni la nieve; si la casa está mal techada, granizo, nieve y lluvia la anegan.
Comentario: Nosotros somos nuestros protectores y creadores de nuestra armonía. Cultivando la ecuanimidad y la observación nos protegemos de toda influencia que nos lleva al sufrimiento, ya sea externa o interna a través de pensamientos y emociones. El Dharma no es algo que creer sino un camino a andar, te sientas a meditar o estiendes tu esterilla de yoga y lo practicas hasta que puedas seguir practicándolo en todo momento.





Espero que mi dharma sea mi purificación, mi liberación, mi transformación interior suscitada por esta experiencia vital en la que me encuentro inmerso. Vive Yoga.