Las gunas, iluminando el sendero humano.
Desde la sabiduría yóguica se nos habla de tres fuerzas que gobiernan la naturaleza e iluminan el sendero humano. A estas fuerzas se las llama Gunas, son sattva, rajas y tamas, y dan lugar al comportamiento que determinará nuestra vida. Su entendimiento es transformador y muestra como un estilo de vida sátvico puede permitirnos sanar y ayudar a sanar el mundo.
El Ayurveda tiene una mirada amplia que interrelaciona la persona y su entorno, dice que una mente sana es necesaria para un cuerpo sano y que sin una sociedad y entorno sanos es muy difícil tener salud, de este modo vemos que no hay separación entre la salud personal y social.
Lo sáttvico es lo creativo, optimista y brillante, se centra en la pureza de los medios y no espera recompensa alguna ni tiene apego alguno. Busca la plenitud y el fin del sufrimiento de todos los seres. Tiene que ver con lo sencillo y con la elegancia, la autenticidad y lo hermoso de lo natural.
Lo rajásico es energético, estimulante y activador, se ocupa en alcanzar objetivos, intereses. Busca el éxito y el poder y tiene tendencia a la ira. Tiene que ver con lo estravagante y lo escesivo, es un camino lleno de las tentaciones y trampas de lo reluciente, las riquezas y el poder, que muchas veces conducen a la frustración y el descontento.
Lo tamásico es la inercia, lo pesado y dominante, dicta el que el fin justifica los medios. Busca el control y su tendencia es a la venganza. Tiene que ver con lo oscuro, lo deprimente, lo destructivo y el miedo, crea confusión.
En un estado de verdadera realización las gunas se trascienden ya que es dicho estado no existen etiquetas definitorias ni dualidades, lo que hay es una armonía interna y externa que nos brinda el verdadero gozo. Sin embargo para llegar a él tenemos este mapa de gunas, cuya comprensión, puesta en práctica y sentido de la proporción y combinación nos harán tomar las decisiones correctas para seguir el camino verdadero en nuestro sentido más profundo.
El maestro Satish Kumar dice que hay tres tipos de felicidad a nuestro alcance:
sáttvica, la felicidad resultante de una comprensión clara de uno mismo y del mundo.
rajásica, la felicidad que es fruto de la gratificación de los sentidos, que al principio parece néctar pero luego es veneno.
tamásica, la felicidad que nace del engaño, que se desprende de la pereza y de la negligencia.
No es de extrañar que nos acerquemos una y otra vez a apariencias de felicidad para darnos cuenta después de lo vacios que nos sentimos en cuanto el velo de la ilusión ha desaparecido. Algunos sacan la conclusión de que entonces hay que ir ilusionándose con cosas diferentes cada dos por tres para que esa sensación no pase pero caen en una nueva emoción llamada ansiedad que se instalará para siempre como no logren salir de este bucle de autoengaño.
En lo más profundo de la vida sátvica aparece el respeto por la verdad que no puede ser logrado sin haber comprendido la angustia interna, así, el deseo se transforma en un impulso de respetar lo verdadero y lo natural de tal modo que el miedo es vencido por un amor que no se expresa para quedar bien sino que sencillamente defiende la vida de la mentira. La vida sátvica es accesible a todo el mundo, no necesita de dinero ni grandes recursos y se organiza armoniosa y fácilmente por sí misma, es sencilla y sublime en el día a día encontrando la belleza del detalle, del medio, de la magia diaria, ya que aprecia y celebra la bondad intrínseca en lo natural, y por lo tanto respeta los recursos naturales, crea verdaderas comunidades y lleva a la satisfacción.
Este camino dista mucho de la vida rajásica en la que los intereses personales se imponen y la búsqueda de lo propio, aunque sea el nirvana, se convierte en algo puramente individual. El practicante de yoga rajásico es un activista de la búsqueda espiritual que va de un maestro a otro o de una técnica otra quedando la mayoría de las veces en la superficialidad. Es la energía propia de las elites, raj es real y se relaciona con el poder, por eso gusta de los grandes proyectos, las estravagancias, los derroches, la conquista, pretende mejorar lo natural y depende del uso escesivo de los recursos naturales. Gusta de lo material, la comodidad, el dinero, el poder y lo militar. Aunque los dirigentes hablen de la libertad y digan que la defienden caen presos de sus propias agendas ocultas, de sus intereses y deseos de mantenerse en el liderazgo. La mente rajásica muchas confunde la importancia de los intereses o la maquinaria económica con la importancia de la vida. Cuando se pierden totalmente los límites se llega un estilo de vida individual/social tamásico dónde pudiendo haber acabado ya con el hambre en el mundo se sigue aceptando para perpetuar las cosas de los que están en lo más alto del poder. ¿Por qué lo aceptamos? Porque esa energía tamásica nos dice que no se puede cambiar, porque gana la apatía y el derrumbamiento del espíritu. El poder solo puede ejercerse sobre los que están más abajo y por eso una mente sátvica no aceptaría ninguna clase de poder puesto que rehúsa a la imposición, al control o a la manipulación. Algunas veces en nuestro entorno se habla de poder personal para referirse a la autocomprensión, autoestima y desarrollo de facultades pero cuando la visión es sátvica se entiende que aquello que despierta se convierte de inmediato en una fuerza que reconoce y da valor a la fuerza del otro o que inspira a otros a descubrir y desarrollar su interior.
Los que buscan una posición se esfuerzan por obtenerla y mantenerla pero los que son genuinos están libres de toda pretensión, por eso no hay que olvidar que un maestro es el que no lo pretende y solo lo es en la mirada de otros. La vida sátvica nos lleva un camino de ligereza ya que uno abandona todas las pretensiones y el séquito de intereses que lo acompañan. Hay que estar atentos para no caer en la apariencia o el juicio de un estilo en su capa superficial. Puede que tengamos algo de cada guna pero lo importante es tener claro que es lo que queremos dejar atrás y como transitar ese camino que nos lleva hacia otro lugar, dejar las tendencias tamásicas y seguir avanzando solo puede traernos bien a nosotros, a nuestras comunidades y a la tierra que habitamos.
Actualmente la sociedad es predominantemente rajásica y lo curioso es que muchos de nosotros estamos buscando obtener resultados sátvicos con comportamientos rajásicos. Nos vemos abocados así a la frustración por no conseguirlos ya que en realidad hemos de entender que el cambio se producirá al cambiar la raíz de esa tendencia rajásica (hábitos). Debería ser obvio que solo se pueden integrar los beneficios de una sadhana si se hace sadhana pero perdemos de vista esta relación directa entre “causa y efecto” y queremos vivir en un entorno natural, tener buena salud y sentirnos satisfechos sin renunciar a la vida del prestigio, los intereses, las apariencias, los deseos, las emociones intensas, las promesas de futuro, las soluciones rápidas…etc.
La importancia de la práctica yóguica reside en que desde la propia e interna experiencia se originan las múltiples soluciones creativas, devolviéndonos a nuestra autenticidad. Si obedecemos a las expectativas del exterior y no respetamos nuestra naturaleza apagamos nuestra capacidad luminosa. A través de la práctica yóguica reconocemos nuestra capacidad de dar luz, cariño, que se despierta a través de la inspiración de la técnica, los libros, los maestros o la naturaleza y con ella se despierta la fuerza de la búsqueda sátvica: la verdad. Está búsqueda se inicia desde dentro y comprende la investigación y respeto de la propia naturaleza y cómo resultado el no ser nunca falso ante nadie ni en ninguna circunstancia.
Siri tapa
Formadora de profesores de kundalini yoga.
Coordinadora de Gobinde Yoga, escuela especializada en formar profesores yoga, sanadores de sat nam Rasayan, yoga para el embarazo y niños, además de otros talleres de especialización.
www.gobinde.com






Después de leer esto queda poco que añadir. Gracias por el rayo de luz.
“no hay que olvidar que un maestro es el que no lo pretende y solo lo es en la mirada de otros”. Ahora lo entiendo.
GRACIAS
Muchas gracias por la información. Preciosa descripción de “Las Gunas”, la necesitaba después de haberte escuchado lo que explicaste de ellas en la meditación del martes….me quedaron “cabos sueltos” ….Ahora lo tengo mas claro!!! Gracias Siri